“¿Fibromialgia? ¿Qué coño es eso?“, se preguntarán muchos. Tras una breve explicación, parte de ellos pensarán: “bah, cosa de neuróticas”.
Escuchad con atención. La fibromialgia es una enfermedad reumática crónica, cuyas características son la presencia de dolor generalizado en varios puntos concretos del cuerpo, ausencia de sueño y diversos trastornos neurohormonales, entre otros males.
O, lo que es decir, dolor y dolor continuado sin que prácticamente se aprecie en la persona afectada. No se te cae el pelo, no tienes fiebre, no adelgazas/engordas… no te ingresan en el hospital. Pero tu sistema nervioso no te deja vivir sin dolor y, claro, no te quieres quejar porque todo el mundo está cansado de escuchar tus quejidos. “Pues tienes buena cara”.
Sientes que te arde el cuerpo, que te acuchillan constantemente. Y no puedes dormir. Estás ante una línea recta sin salida; nada es cíclico, todo es lineal. Sin descanso, con dolor. Entonces, te zambulles dentro de una depresión de caballo. Pero claro, ahora la depresión es la causa de tus desdichas; “tienes que mantener la cabeza ocupada para dejar de rayarte siempre con lo mismo”.
Todo el mundo juega a Freud, todo es sintomático. ¡Qué diría Sigmun con dolor crónico, sin poder dormir y, para más inri, cuestionado por los que le rodean! Así que, pongámonos manos a la obra y, para empezar, un poco de comprensión.
* Artículo de la revista Accesible y título del comentario de una internauta posteado en ADN.es. A ver si conseguimos hacer ruido en la red para dar a conocer un problema que se calcula sufre el 3% de la población.